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Fidelidad y Otras Opciones

Aunque la propuesta social Ideal es la fidelidad,

millones de personas en el mundo no la practican

aún cuando se comprometan o aseguren hacerlo...  

Las razones para no ser fiel son diversas,

así como las razones para ser fiel; 

ambas, discutibles y respetables.

 

A sabiendas de que la objetividad No existe,

pues Siempre partimos

de nuestras propias experiencias para calificar todo,

analizaremos las diferentes visiones que se tienen

respecto de estas propuestas. 

 

Es necesario aceptar que Cada quien vive como lo decide, aún cuando

esta decisión no se acomode a lo que creamos personalmente.

Las decisiones humanas dependen de muchos factores

y el respeto a esta posibilidad es fundamental,

por lo tanto  Es importante Proponer, nunca Imponer. 

 

Sexo Sentido es un espacio abierto a las distintas formas de ver y vivir la sexualidad, siempre con respeto a las demás personas. 

Durante estos años, hemos escuchado diversas posiciones respecto de los muchos temas que hemos tocado.  En cuanto a, si ser fiel, es lo mejor, o lo peor, existen también posiciones encontradas.  La polémica respecto de este tema nos permite pensar y hacer una elección muy importante en nuestra vida.  

Las personas que encuentran justa y necesaria una opción diferente a la monogamia, hoy encontrarán opciones distintas.   Sin embargo, hemos dicho dos palabras importantísimas, PENSAR y ELEGIR.     Pensar implica analizar;  y elegir implica un derecho humano fundamental.   Lo más importante es que no dejemos nunca de lado, la responsabilidad, eso implica, necesariamente, el hecho de comprender y asumir nuestras emociones y las acciones que se derivan de éstas. 

Todas las decisiones que tomamos  tienen directa relación con lo que hemos vivido o aprendido anteriormente, por eso la subjetividad.  Todo lo que pensamos y decimos es resultado de las conclusiones individuales a las que hemos llegado, o, en el peor de los casos, son ideas recogidas y aprendidas de nuestro entorno, y que hemos adoptado como nuestras.   Todo lo que creemos tiene una razón lógica dentro de nuestra vivencia personal. 

 Es importante aceptar que las personas somos diferentes, que vemos y vivimos la vida de formas distintas, que deseamos y nos realizamos con situaciones diversas, aún cuando tal vez , no siempre podamos comprender cómo funciona esta dinámica. 

No podemos pretender que las demás personas vivan de acuerdo a lo que personalmente consideramos correcto...

el respeto a la diferencia es fundamental.

 

La fidelidad.

EL doctor Eduardo Ruiz Munguía, sexólogo costarricense considera que la fidelidad es la mejor opción; según sus palabras;  adquirir valientemente el compromiso en una relación monógama, en la cual nos entreguemos con amor y dedicación, es lo correcto.  Esto nos procura seguridad en muchos sentidos, desde la parte emocional hasta la parte física.   “Entregarnos comprometidamente a una sola persona nos brinda estabilidad”, afirma. 

 A esto añade por supuesto, que mantener una relación de pareja única requiere de un mínimo esfuerzo por mantener vivo el entusiasmo.  “Para que vamos a buscar un postrecillo afuera, si tenemos un manjar en casa”.   Es necesario, según dice, buscar las miles de opciones existentes para mantener vivo el amor y el deseo.

Las personas que creen fielmente en la fidelidad deben vivir conforme a sus convicciones, por respeto a si mismas y a lo que consideran sus propósitos de vida.  Pero al igual que sucede con el fanatismo religioso, existen posiciones rígidas que insisten demasiado en convencer a quienes no tienen ningún interés en ser fieles.   No pueden escuchar siquiera la inquietud de hacer algo diferente.  También es justo rescatar, que hay “infieles” que tratan de embaucar a las y los fieles en sus prácticas aventureras.   Ante todo El Respeto, porque cada persona tiene sus propias razones para vivir como vive y hacer lo que hace.   Muy importante, sin embargo, hacer un estudio concienzudo del Porqué somos o no somos, pues, ninguna persona actúa sólo porque sí.  Siempre tenemos profundas razones que son las que dirigen nuestro comportamiento, sea cual sea.       

Según las estadísticas, la inmensa mayoría de las personas casadas son o han sido infieles.  Esto nos indica que La Fidelidad es un ideal difícil de alcanzar.   ¿Porqué somos infieles?, es una buena pregunta que compartiremos más adelante.  Antes...

Un poco de Historia.

Dependiendo del momento histórico, la sociedad humana valora y califica las relaciones afectivas y sexuales de formas muy distintas.   Es necesario ubicar  la sexualidad dentro de los elementos importantes para la humanidad, y por tanto susceptible de ser modificada según la cultura, el espacio y el tiempo.  El contexto en el que nos encontremos definirá la moral bajo la que vivimos, los valores que nos rigen y la forma en que percibimos y sentimos todo lo que nos acontece. 

Hace miles de años, los seres humanos no tenían límite en cuanto a su número de relaciones afectivas o sexuales.  No existía lo que hoy llamamos Media Naranja, o pareja Ideal, porque socialmente, dentro de ese contexto, las personas no partían de conceptos de fidelidad o monogamia.  Podemos decir que se practicaba la poligamia libremente, sin prejuicios ni calificativos de tipo moral o religioso, era lo que se conocía como Estado Naturaleza.

Con el descubrimiento del papel del hombre en la procreación y el surgimiento de nuevos modelos económicos aparece lo que se llama Propiedad Privada.  En ese momento histórico los hombres debían tener garantía de lo que les pertenecía;  al pasar a ser una sociedad patriarcal, las mujeres también eran propiedad de los hombres, al lado del ganado y las tierras.   Es lógico que para mantener esta garantía se exige entonces la fidelidad –a la mujer-, y por supuesto la Virginidad, elemento que se convierte en un valor importantísimo que garantiza el No Uso anticipado.  Así, un hombre podía decir : esto es mío, y para conservarlo debía controlarla y no permitirle independencia.

 

Este tipo de organización social, económica y política determina entonces estas formas de construcción familiar.   En ese momento, era permitido que un hombre tuviera varias mujeres, quienes atendían el hogar y las(os) hijos.  Es lógico entonces, el hecho de que sea castigada la mujer infiel, la que ofende a su marido pues atenta contra tal organización establecida por conveniencia económica y política.  Hasta la fecha, es un poco más tolerada y legitimada la infidelidad masculina.  Hay personas que pueden comprender que un hombre sea infiel, no así, una mujer;  apreciación que sigue apegada al concepto machista patriarcal.

Durante el nacimiento de las religiones modernas principalmente el modelo religioso cristiano se establecen nuevos límites sociales.  Surge entonces la Monogamia, tener una sola pareja es el ideal religioso – moral, congruente con la nueva organización social.  La Biblia promete castigo a los infieles, a los y las adúlteras, a quienes mientan o deseen la mujer del prójimo.   La fidelidad se convierte entonces en La Propuesta Social Ideal, a la que muchas personas se adhieren.   Pero, aunque venga a ser un mandato social y moral, es lógico que siempre haya personas que no se adapten a el; por distintas razones, personales o ideológicas.   De hecho existen culturas en el mundo en donde se tienen varias esposas, y dentro de ese contexto, eso es lo normal.   Esto prueba que todo depende de cómo lo veamos, de dónde lo aprendimos y lo que nos dijeron de ello.

La Fidelidad ¿podría ser la mejor Opción?

Hoy en día existen razones importantes de analizar, por las que la fidelidad podría ser la mejor opción.  Una de ellas es el peligro de infectarse del VIH/Sida u otras enfermedades.   La fidelidad, proporciona estabilidad para algunas personas, según sus propias necesidades, ofrece un vínculo que puede llegar a ser seguro para las y los futuros miembros de una familia.   Lo negativo de la propuesta social de fidelidad, es que se imponga como una norma idónea para todo el mundo, como si fuese la única forma de ser feliz, o incluso, la única manera de alcanzar estabilidad.  Hay quienes sienten necesitad de una pareja que complemente su vida, que trabaje a su lado y que mire hacia el mismo horizonte.  Pero también hay quienes no necesitan ese estado de exclusividad.  Es una elección personal que, a mi criterio, debe respetarse. 

Imponer la fidelidad o la monogamia es como imponer la maternidad a una mujer que no quiere ni necesita ejercerla.  Imponer la infidelidad o la poligamia sería igualmente injusto.   Decidir qué es lo que realmente queremos y en qué momento,  sería lo mejor que podemos hacer para sentirnos felices y libres en nuestra vida.  Que esa decisión esté absolutamente ligada a nuestros propósitos de vida y que sea parte de nuestra realización como seres humanos, Fieles, ante todo, a nosotros mismos.

¿“Lo que no es Fidelidad es un Problema”?

EL doctor Eduardo Ruiz Munguía, sexólogo invitado al programa, considera que  las personas que no se meten en una relación de fidelidad tienen miedo al compromiso.   La palabra miedo por su puesto, nos hace creer que  la naturaleza humana es monógama y que lo lógico es que un ser humano sano desee establecer un compromiso de fidelidad.    Considerar la fidelidad y la monogamia como lo correcto es una posición con mucho más adeptos(as) que las otras tendencias.  Muchos(as) profesionales del comportamiento humano coinciden con esta propuesta, sin embargo, hoy en día, son cada vez más las personas, incluyendo profesionales, que se suman a la nuevas tendencias, (Poliamor, Swinging, Relaciones abiertas, etc)

Dentro de una sociedad que ha establecido sus límites muy claro, las personas que rompen cualquier esquema son consideradas extrañas, locas o enfermas.   La visión social conservadora no admite una forma de vida distinta a lo que considera “normal”.   Así, quien invente llevar su vida amorosa fuera de lo “dictado por la ley” será tachado(a) inevitablemente, como una persona con desórdenes de algún tipo.    Ya son muchas las personas que tienen que enfrentar estos señalamientos. (la gente gay, las mujeres que deciden no reproducirse, la gente que disfruta abiertamente de lo que se considera tarea del otro género, etc)    La decisión de no tener una pareja única a la que se tiene que ser fiel, también viene a romper esquemas y por tanto, será mal vista mientras no sea aceptada como una alternativa más.  Conforme el contexto cultural va siendo más amplio y tolerante, las nuevas formas de vida van siendo aceptadas. 

Algunos(as) otros (as), especialistas en antropología o historia, afirman por el contrario, que la fidelidad fue una norma establecida a partir de cambios en la economía y el ordenamiento social en cierto momento histórico; encontrarás esta información en Historia de la Fidelidad.

¿Creemos en la fidelidad ...?

Partiendo de la realidad, la fidelidad es sólo una farsa en un buen número de parejas.   Muchísimas personas se comprometen a ser fieles, pero no cumplen con su compromiso.   Según las estadísticas que leemos a menudo en los medios de comunicación masiva, más del 80% de las personas, de ambos sexos, son o han sido infieles.   Esto, al menos nos hace ver, que cumplir el compromiso de exclusividad con una pareja, no es la práctica más común, tal vez, ni la más deseada.   Podemos ampliar en  el estudio, de el porqué la gente es infiel;  y, como dijimos antes, también hay que estudiar, porqué la gente es fiel.

El doctor Ruíz Munguía admite, que la fidelidad debe ser ejercida desde la voluntad y la satisfacción de hacerlo y no por cumplir con un mandato o una obligación.  En este caso, ser fiel es agradable, eso es lo ideal.   Pero para mucha gente, ser fiel es una tarea obligatoria, aburrida o forzada.  En el fondo quisieran hacer otras “cosillas...”

La sicóloga y sexóloga Lorena Berdún considera que muchas personas son infieles por vivir una aventura, pero que ésta nunca será tan agradable o completa como la vivencia  romántica o sexual que podamos tener con nuestra pareja.  Esto, debido al conocimiento que ya tenemos de la persona querida y al nivel de comunicación que hemos logrado con el tiempo.   Sin embargo, dice, “la aventura” es una vivencia muy distinta a la estabilidad, ambas, experiencias que conllevan sus propios matices.   Lógicamente, una aventura brinda a las personas emociones diferentes a la estabilidad de una pareja única.   No todas las personas en el mundo desean lo mismo, hay quienes gozan más, por sus propias razones personales, de las relaciones inesperadas, impredecibles, libres de compromisos, etc.

La sicología, la sociología y la sexología, como ciencias que estudian el comportamiento humano, han profundizado en la búsqueda de las razones por las que casi nadie cumple con el  objetivo de fidelidad.   Se sabe que el enamoramiento que lleva a la gente hasta el altar, dura un tiempo limitado, luego se enfrentan una serie de crisis a las que pocas parejas pueden sobrevivir.     Analizar por qué sucede esto es muy interesante.   Al igual que el doctor Ruiz, la sexóloga Berdún considera que para mantener una relación se requiere No sumirla en la rutina; pero a la vez, es abierta a la posibilidad de que haya personas que no sientan el deseo de vivir la fidelidad o la exclusividad.  Comprender y respetar que somos diferentes es fundamental.

Del Ideal a la Frustración

Lograr mantener una relación estable y feliz se considera  un Ideal que cuando no cumplimos se convierte en frustración.      ¿Porqué sucede esto? es un tema importantísimo, ¿quién no ha intentado establecer una relación estable y feliz alguna vez en la vida?...   Luego de muchas desilusiones, algunas personas llegan a la conclusión de que no quieren nada serio y prefieren experimentar otros tipos de relación.    En esto momento sería aconsejable hacer un alto y profundizar en todos los hechos de nuestra vida.  ¿Estamos tras un ideal social inalcanzable para nosotras(os)?, ¿Hemos “fracasado” por miedo, por ignorancia, por falta de experiencia?, ¿Realmente nos gustaría vivir sin ataduras ni compromisos?, ¿Realmente queríamos tener una relación monógama de fidelidad eterna?...   

.    A veces una persona desea ser fiel y no lo logra por diversas razones de origen emocional, pero también, muchas personas no logran ser fieles, porque realmente no lo desean.   Es aquí donde entra la pregunta...¿Será el Modelo Relacional impuesto por la sociedad, un espacio en donde pueden acomodarse todas las personas?...   El señor Alberto Redondo del Programa Unity para el Desarrollo Humano, asegura que las relaciones de pareja nos brindan la oportunidad perfecta para conocernos y enfrentar nuestras más profundas problemáticas emocionales, y nos dan la clave para responder estas grandes inquietudes.

 

Otras Opciones

Según el psicólogo Carlos Arrieta Salas durante uno de los programas de Sexo Sentido, “La monogamia podría no ser parte de la “Naturaleza Humana”.   Esto significa, que aunque se diga que los seres humanos tenemos una media naranja y que podemos ser fieles a ella por el resto de nuestros días, miles de personas en el mundo no pueden o no quieren cumplir con este mandato.  Incluso,  existe gente que, amando a una persona, tiene un (a) amante que satisface otro tipo de necesidades.  Esto puede sonar hasta repugnante para algunos(as), pero, aunque resulte difícil de creer, esos casos existen.   Sin embargo, como la ideología cultural (el pensamiento social ) insiste  en que la fidelidad es lo correcto, la gente usualmente lo acepta, aunque luego no logre cumplir con ello.         

            En las telenovelas, las películas, en la escuela, en la iglesia, y en nuestra familia, se nos ha enseñado, -y de hecho- , lo hemos asumido como parte de nuestra realización humana, la búsqueda de ese “príncipe azul” que realizará nuestros sueños y nos hará felices.  De hecho, el paso del tiempo siempre incluye las preguntitas habituales de todo mundo:  ¿qué, cuándo se casa?, ¿no piensa tener hijos?, ¿está esperando que la(o) deje el tren?... etc. 

Una relación de pareja estable se convierte en un ideal, y hasta una exigencia.    Y cuando al fin lo decidimos, durante la ceremonia matrimonial, se nos dice:  -Hasta que la muerte los separe- cosa que pocas veces sucede, pues la vida en pareja no resulta ser tan fácil.  Miles de personas se separan “mucho antes de morir”.  

Luego de hacer un auto estudio, o, sólo por hacer algo distinto, podemos escuchar y/o probar alguna de las nuevas tendencias.  El  Poliamor podría ser una opción para quienes no les interesa la exclusividad.     Sin embargo es importante anotar, que, igual que con todas las decisiones que tomemos en la vida, la práctica del poliamor debería ser una vivencia de nuestros propios deseos, de nuestro estilo personal, de nuestra libertad y transparencia, nunca un escape o una moda.

 

¿Qué es el Poliamor?

Cada vez más personas están interesadas o involucradas con esta tendencia.  El poliamor ya es denominado como un Movimiento Internacional, basado en un concepto occidental contemporáneo que se abre a la posibilidad de establecer relaciones sexuales y afectivas con diversas personas. Como lo dice la palabra, poli (muchos), significa, muchos amores.  Existen parejas abiertas, triángulos, cuadrángulos, o pentágonos amorosos, incluso parejas colectivas que viven en la misma casa.   A diferencia del Swinging, el poliamor implica afecto, no solamente sexo casual.   

El Poliamor No se opone a la monogamia, sólo propone una alternativa distinta.  Las personas que prefieran seguir siendo fieles a su pareja pueden hacerlo con toda tranquilidad.  De hecho, el sistema social insiste en ello.

           

¿Qué se necesita para practicar el Poliamor?

La práctica sana del poliamor requeriría:

1 una mente abierta,

2 un auto conocimiento consciente,

3 mucha capacidad de comunicación y negociación;

4 cero actitud posesiva,

5 y por supuesto la voluntad y el deseo de practicarlo. 

Advertencia:

(La palabra sana refiriéndose al Poliamor, podría causarle risa a algunas personas...)

1.      Lógicamente se requiere apertura mental para aceptar una propuesta que implica el rompimiento de un modelo establecido socialmente como lo ideal.

2.  El auto conocimiento es muy importante, implica la seguridad de que estamos eligiendo esta práctica libremente, como parte de nuestra vida, con todo lo que ello implica.

 3. Cuando se comparte la vida con varias personas, se hace necesario desarrollar la capacidad de comunicar y negociar.  Esto implica que todo está claro y nos evita probables confusiones, mal entendidos y problemas.

4-        Una persona celosa y posesiva no podría formar parte de esta práctica dadas sus inseguridades.   Mantener una relación abierta nos plantea claramente, que las personas son dueñas de sí mismas y no nos pertenecen.

5-        Aceptar una relación “poli amorosa” porque la otra persona lo quiere, o porque debemos resignarnos a que ésta tiene otra pareja, casi como forzarnos a estar en un triángulo, donde no hay sinceridad ni claridad, no es poliamor.   El Poliamor, como todo en la vida, debe realizarse con consentimiento consciente.  La idea es ejercer una práctica que nos haga sentir bien.

El Poliamor es más practicado que reconocido

Aunque no se haya divulgado, el poliamor es parte de la cotidianidad de muchas personas, quienes lo viven de manera solapada.  Tal vez conocemos por ahí, alguna persona que tiene varios “novios (as)”, amantes o güilas, como querás llamarles.   El hecho es que, esta gente anda o sale con varias personas, sin un compromiso serio, o al menos, formal.  Es importante recordar que el Poliamor incluye afecto, no es lo mismo, tener sexo con todas las personas que se pongan en el camino, esa es otra práctica que podés encontrar  en el artículo que habla de las llamadas  Perversiones. El doctor Juan Luis Álvarez Gayou, director del Instituto Mexicano de Sexología, asegura que esto es solo parte de las Expresiones Comportamentales de la Sexualidad Humana, y que no debe ser juzgado de forma prejuiciada.  

Al igual que él, muchas personas, incluyendo sexólogas (os) y terapeutas comprenden y aprueban esta tendencia y a pesar de todo, se atreven a ir contracorriente.   EL doctor Gayou considera que la práctica del poliamor aumenta las habilidades de comunicación, elimina la posesividad y permite una mejor satisfacción de las necesidades tanto prácticas como emocionales.  “En muchos casos, amamos a una persona X, pero ésta no disfruta de los mismos pasatiempos nuestros.  Tal vez, es la madre o padre de nuestros (as) hijos (as), pero no llena algunos otros aspectos también importantes en nuestra vida”  

“Sería maravilloso, que las personas pudieran admitir esto, así de sencillo, y abrirse a nuevas alternativas de relación” afirma Alberto Redondo, director del programa Unity.  “Muchas veces, la pareja romántica no es la misma que la pareja sexual, a veces no coinciden, ese que amo como padre de mis hijos, y ese que amo para el sexo... porqué no vamos a poder crear una forma de amarlos a ambos”  

Parece una Locura

            ¡Claro que esto parece una locura!, inaceptable para algunas personas.  Pasar de tener una sola pareja a compartir con varias es sinónimo de promiscuidad o perversión.   Las corrientes que se oponen a esta tendencia consideran que es un camino al “libertinaje” y a la reproducción de enfermedades de transmisión sexual.  Sin embargo, quienes ya lo practican aseguran que se puede vivir el poliamor de forma sana y satisfactoria, aunque esto sea risible.   Recordemos que la responsabilidad es fundamental, en cualquier tipo de relación.              

El poliamor no implica irresponsabilidad, es simplemente una forma de relacionarse con otras personas.   Sea que tengamos una, dos o diez parejas, siempre es nuestro deber protegernos, tanto física como emocionalmente.   Muchas mujeres han tenido un solo hombre a lo largo de su vida y sin embargo fueron infectadas con el virus del Sida, porque sus maridos incumplieron su compromiso de fidelidad y además no se protegieron.  Muchos hombres y mujeres lastiman su autoestima al permanecer en una relación que les hace daño emocional, por el miedo a la vergüenza de  romper un vínculo con el cual se comprometieron públicamente.

La idea de cualquier tipo de relación no es nunca lastimarnos, sino hacernos sentir a gusto con lo que somos, hacemos y tenemos.

El doctor Javier Ortiz Gutiérrez, sexólogo e instructor de Balance Integral considera que las personas son libres de elegir el modo en que viven su sexualidad y sus relaciones amorosas, pero aboga también por una sexualidad siempre  responsable. La responsabilidad también incluye la parte emocional.

Un asunto difícil de aceptar

 Algunos estudios realizados en Estados Unidos, muestran que  el 24% de los terapeutas consideran que la gente poliamorosa tiene miedo al compromiso; 33% cree que tiene tendencias neuróticas y desórdenes de la personalidad y un 20% piensa que tiene tendencias antisociales.  Debido a estas convicciones, muchos (as) profesionales utilizan sus habilidades para hacerles cambiar su estilo de vida.

Las y los pacientes y consultantes “poli”, consideran que sus terapeutas no les brindaban apoyo, en cambio les diagnosticaban en términos de psicopatología y les presionan para regresar a una forma de relación convencional.

Esta forma de catalogar la conducta de la gente Poli coincide con la del sexólogo Eduardo Ruiz (costarricense ), quien ha insistido en el programa:  “Cuando escucho a una persona decir: Yo soy un espíritu libre, yo hago la traducción : Miedo al compromiso”.     Como dijimos anteriormente, la palabra miedo hace creer que la persona está “mal”, sin detenerse a pensar en que simplemente no desea comprometerse, como una forma de vida que ha elegido libremente.   ¡Vivir, simplemente¡, sin ataduras con otra persona, sin compromisos relacionales, es posible,  es un derecho, y es bueno, afirman algunos (as) poliamorosas (os).    “Simplemente,  no deseo dar explicaciones, ni discutir por celos, ni sentir la obligación de cumplir con alguien”. 

“No necesito una pareja para sentirme completa o realizada, ni necesito un bastón para sostenerme, o algo así, afirma una oyente poliamorosa. 

Yo me basto sola, vivo muy bien, cuando necesito sexo o afecto yo sé adonde acudir, por lo demás , vivo mi vida tranquila conmigo misma; tener una pareja fija no ha sido nunca mi ideal, no la necesito para ser feliz”

Lo que para alguien  resulta ser agradable y satisfactorio, puede que para otra persona no lo sea.  Comprender y aceptar esto, es lo que parece volverse difícil en algunos casos.     Que la fidelidad resulte la mejor opción para algunas personas, no significa que resulte la mejor para todas.

El poliamor no presume la poligamia

El sexólogo Eduardo Anaya aclara: “La monogamia no presupone el monoamor, y el poliamor tampoco presupone necesariamente la poligamia. “Uno puede estar enamorado de más de una persona, pero sólo permitirse expresar su amor y establecer algún tipo de relación con una sola pareja. La monogamia es una de las formas de expresar nuestros sentimientos hacia las personas que nos rodean, pero no es la única.” Según Anaya, ser poliamoroso (a) es una preferencia erótica y amorosa como cualquier otra, combinable con otras como la homo y la bisexualidad.

 “La idea de añadir un tercer (a) amante a su dúo pudiera parecer subversiva cuando se analiza dentro del contexto de la cultura que les rodea, recuerda Anaya. Pero miles de parejas eligen ser “poliamoro-sas” dentro de un marco consciente y cuidadosa­mente negociado. El poliamor no es el equivalente de relaciones "no preguntes, no digas", ni tampoco al conocido "swinging"     Por el contrario, es una alternativa intrincadamente coreogra-fiada (y, según sus practicantes, hasta viable) a la monogamia tradicional.    Y no es sorpresa que la práctica tenga sus partidarios(as) y detractores(as) tanto en las comunidades terapéuticas como religiosas.”

A propósito, la sexóloga Felicia Arguedas Olsen, considera que estas tendencias, son prácticas de alto riesgo, tanto físico como emocional, incluso añade la parte espiritual.  Propone, como una de sus convicciones, una sexualidad más tántrica , tema del cual hablaremos también, más adelante. 

 “Con el aumento del Sida por ejemplo, anota, ¿cómo vamos a estar promoviendo prácticas sexuales abiertas donde tenemos grandes posibilidades de infectarnos?... lo ideal es encontrarse con una sola persona, hacerse las pruebas, estar seguras(os), y emprender un compromiso real de fidelidad para mantenernos seguras(os)”.    Este pareciera se lo ideal, sin embargo, algunos oyentes contestaron:  “No es tan fácil como decirlo, encontrar y mantener una relación en esos términos no es la suerte de todos nosotros”...

En el programa radiofónico insistimos en la libertad de opción, y también, “majaderamente”, en la responsabilidad de cuidar nuestra integridad física y emocional.

¿Podemos enamorarnos o amar a varias personas a la vez?

      Es lógico y esperable, que la tendencia tradicionalista se oponga al poliamor.  Parece imposible que podemos amar o enamorarnos de dos o más personas a la vez.  Y parece una locura también, pensar en una sexualidad compartida entre más de dos personas.  Sin embargo, como dijimos al principio, existen incluso tríos o quintetos de ambos sexos que conviven en una vivienda y se comparten sexual y afectivamente.    Quizás sea difícil comenzar a comprenderlo, como ha sido difícil comprender que dos personas del mismo sexo puedan gustarse o amarse.  Muchas personas han emitido gestos de –asco- al referirse a ese tipo de relaciones que parecen o se dicen incorrectas o anti naturales.   Pero, pensemos por un momento, que es posible, lejos de nuestras apreciaciones subjetivas, que algunas personas puedan compartir sexualmente, con dos o más personas a la vez o separadamente.   Tal vez nos parece más extraño cuando añadimos la palabra amor, que ha sido reservada y restringida para una relación monógama.  Amor, si, amor, así como es posible amar a varios hijos (as), o a varias amigas (os), sentir afecto o sentimientos románticos hacia varias personas al mismo tiempo, también es posible. 

¿El poliamor implica bisexualidad?

         No necesariamente.  Algunas personas poli amorosas son bisexuales, pero no todas. Por ejemplo, existen mujeres que comparten su vida sentimental con varios hombres, con ninguna mujer.   

En estos casos, la persona poliamorosa comunica a sus amores la existencia de los otros.  Esto implica lógicamente un tipo de relación No posesiva con ninguno, y acepta, que éstos a su vez tengan otras parejas.  Las relaciones sexuales no son simplemente encuentros carnales, tienen algún grado de afecto, pueden compartir momentos importantes y trascendentes en sus vidas sin que esto les someta a la exclusividad.   Así como en este caso, también existen triángulos por ejemplo, en los que dos de ellos son hombres, y todos se comparten entre sí.     Esto va a depender de lo que cada persona acepte para su vida.   Obviamente, cuanto más parejas sexuales tengamos, más grande es el riesgo de contraer algún virus o enfermedad de transmisión sexual, eso es innegable.   Pero es importante reconocer también, que la supuesta monogamia no nos garantiza lo contrario.   Como dijimos anteriormente, muchas mujeres, siendo fieles fueron infectadas con el virus del Sida por sus propios esposos.   Cuidarnos siempre, es lo mejor.    Sólo es correcto dejar el uso del condón cuando tenemos absoluta seguridad de que nuestra pareja no comparte su vida sexual con nadie más. 

Problemas Poli amorosos...

         Como cualquier tipo de relación, el poliamor implica riesgos que nada tienen que ver con la tendencia en si misma;  tienen que ver con el hecho de que sus practicantes son seres humanos, y éstos, de por sí, son problemáticos.   Todas las relaciones en las que tengan que ver las personas están en riesgo de sufrir dificultades, por la naturaleza egoísta que nos acompaña.   Se supone que una relación poliamorosa es abierta y su principal elemento es la honestidad.  Sin embargo, algunas personas se involucran en el Poliamor y luego se brincan la barda, se salen del juego o incumplen con lo prometido.  Suele suceder que alguien se apegue de más a otra persona y entonces la quiera sólo para si mismo (a).   Si ambas personas están de acuerdo, no hay problema, simplemente se comprometen entre sí y se retiran de la práctica compartida.   A veces, una persona ya no quiere compartir a la otra, y si ésta no quiere retirarse de la práctica poli, entonces la relación entre ellas termina.    Lo bueno es que hay comunicación y negociación.  No es complicado.  

            Existen actitudes que podrían complicar la situación, pero como dijimos antes, no tienen que ver con la práctica del poliamor en si misma, sino con la forma en que los seres humanos manejamos nuestras emociones y nuestros apegos.

            Lo más importante, sea cual sea el tipo de relación que practiquemos, es la conciencia de porqué lo hacemos, y el deseo real de hacerlo.  (Ver Relaciones Conscientes)

Cuando hablamos abierta y sinceramente, las relaciones funcionan mejor.   Claro está que si no queremos jugar al Poliamor, no debemos aceptarlo como parte de nuestra vida.    Elegir conscientemente, es un derecho fundamental.

            El Swinging

            Durante el programa tuvimos como invitados a una pareja que practica el swinging, propietarios de un espacio abierto a esta práctica aquí en Costa Rica.  Ellos son casados tienen dos bebés.  Admiten tener esta práctica desde hace algún tiempo y manifiestan tener una excelente relación de pareja.  Tal vez sea difícil de creer, y de hecho no es algo que todas las personas queramos hacer.   Igual que con al poliamor, consideramos respetable su decisión aunque quizás no nos interese hacer lo mismo.

         El Swinging es una actividad en donde se realiza un intercambio sexual, que nunca involucra las emociones o sentimientos.  Las personas llegan al sitio en parejas y comparten experiencias divertidas con otras parejas en el lugar.  Luego de conversar un rato y conocerse un poco, deciden, si quieren, hacer un intercambio.  El sitio tiene cuartos y camas preparados para la actividad sexual.  Lo que suceda es el resultado de una libre elección y tiene como límite un No.  Si una persona no quiere, su decisión debe respetarse. De lo contrario, no hay límite a la creatividad y el disfrute. 

         Para poder asistir, compartir y disfrutar del swinging se necesita una actitud no posesiva con respecto a la pareja, cero celos, y una disposición a ingresar en una práctica nueva.  No toda la gente podría hacerlo.  Algunos profesionales consideran que esto ocasiona lesiones graves e irreparables a la relación de pareja.  Por eso, es bueno pensarlo bien.  No toda la gente está dispuesta a ver a su pareja teniendo sexo con otra persona, aunque, claro está, que existen personas que sí lo disfrutan y que incluso, les excita.  De nuevo mencionamos aquí el respeto y la tolerancia a las diferencias, a la forma en que cada persona decide vivir su vida afectiva y sexual.  

Algo muy Importante:

La mayoría de la personas no practican estas tendencias por una razón sana, eso anula la posibilidad de que se puedan ver, entender y realizar como una práctica eficaz y saludable.   Es necesario que cada persona analice si se está auto engañando, auto manipulando, si no está viendo su realidad, o está justificando sus acciones.   No es fácil, pero es posible. 

Si la gente aborda una práctica, ya sea de fidelidad, Swinging, o poliamor desde una patología personal, los resultados de esta práctica nunca serán los deseados.

¡La libertad  no es caminar sin rumbo por cualquier lugar,

La libertad es decidir concientemente por donde andar...!

Cynthia Calderón Montero (pini)

Sexo Sentido, miércoles 9am, Radio U,101.9FM.  Costa Rica
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