Estás aquí:Principal arrow Sexualidad Integral arrow SEXO TAOISTA-La forma China de Amar
SEXO TAOISTA-La forma China de Amar Imprimir E-Mail

Sexo Taoista

Taoísmo y sexo

La forma de hacer el amor los chinos tiene su origen en el taoísmo, un movimiento en parte religioso y filosófico que ejerció una gran influencia en la vida cultural china, hacia el año 2000 (A. de J.), para los taoístas todo tiene una reacción igual y contraria, cuando algo avanza otra cosa debe retroceder, cuando algo crece otra cosa tiene que marchitarse, la noche siempre debe seguir al día, así pues, a las fuerzas responsables se les dio nombres propios:

Yin: La fuerza pasiva, negativa, alimenticia.

Yang: La fuerza activa, positiva y consumidora.

Cuando se trata de los seres humanos, reconocían la presencia tanto de Yin como del Yang.

Los hombres, siendo por naturaleza más agresivos, contenían una cantidad relativamente grande de Yang, mientras que la naturaleza más pasiva de las mujeres era el resultado de su mayor proporción de fuerza Yin, de ahí los nombres de señor Yang y dama Yin.

Se creía que el equilibrio entre el Yang y el Yin era siempre precario, la manera de corregir este desequilibrio según las creencias taoístas era que el hombre tomase una parte de la fuerza Yin de la mujer y que ella hiciera lo propio con la fuerza Yang, algo que sólo podía suceder mediante el coito.

Algo fundamental para las enseñanzas taoístas era la idea de que cuanto más se prolongase el coito mayor sería el flujo de Yin y Yang entre los amantes, se creía que las dos fuerzas se hallaban entre su mayor potencial en el momento exacto del orgasmo, mientras que se pensaba que la esencia Yin de una mujer (personificada por el fluido vaginal) era infinita e inagotable y la esencia Yang del hombre (su semen) era considerado limitada en su cantidad.

Según los taoístas un hombre que eyacula antes que su esposa hubiese alcanzado el clímax, estaba prodigando su energía Yang sin recibir nada de energía Yin, a cambio mientras tanto su esposa dispondría de ambas en exceso, situación esta, que en el mundo chino dominado por el hombre estaba destinada a tener consecuencias desastrosas.


El lenguaje chino del amor


Sexo Taoista Definiciones
Coito:
Las nubes y la lluvia
La niebla y la lluvia
Deleite en el lecho
La montaña Wu


Orgasmo
Estallido de las nubes
El gran tifón

Órgano masculino
Pico viril
Tronco de jade
Tallo
Raíz
Tronco de coral
Poste del dragón celestial
Cabeza de tortuga
Pájaro rojo
Hongo turgente
Morral secreto

Escroto
Órgano femenino
Pabellón o puente de jade
Puerta bermellón o cinabria
Capullo de peonía abierto
Lotus dorado
Jarrón receptivo
Puerta de coral
Campo mágico
Perla en el peldaño de jade, clítoris
Terraza preciosa, área del clítoris
Hondonada dorada, la grieta entre los labios vaginales
Vestíbulo de examinación, labios internos

Ánimo para el amor

Los chinos estaban convencidos de que la causa más común de impotencia era retirarse a la habitación con un malestar de ánimo, el ánimo para el amor, el más antiguo tratado sexual conocido fue escrito por Huang Ti, el emperador amarillo, unos 2500 años (A. de J.), fue escrito en forma de preguntas y repuestas.

Cuando el emperador amarillo preguntaba a su diosa e instructora, la dama sabía como podía inducirse el ánimo adecuado para hacer el amor, ella le aconsejaba seguir los 5 humores naturales de la mujer:

El primer humor natural era estar relajado y mostrarse recatado.

El segundo, ser generoso de espíritu.

El tercero, controlar la respiración.

El cuarto, tener el cuerpo sereno.

El quinto humor, un deseo de soledad producido por sentimientos de felicidad.

Era la única excusa legítima que un hombre podía ofrecer ante el fracaso de su Tronco Jade por alcanzar la erección.


El humor de la mujer:

 

Sexo Taoista

La dama sabia aconsejaba al emperador que se guiará por las 5 respuestas de la mujer:

Primera: Cuando ella se sonrojaba el debía acercarse.

Segunda: Cuando sus pezones se erguían y gotas de traspiración aparecían en su nariz, el sabía que sus avances eran bien recibidos.

Tercera: Cuando la boca de ella se abría, su respiración se aceleraba y sus manos temblaban, el debían tomarlos como signos de que debía seguir adelante.

Cuarta: Cuando su hondonada dorada estaba muy lubricada, el debía permitirse correrse con la corriente.

Quinta: Cuando los muslos de ella se relajaban y perdían aparentemente toda fuerza, el debía hacer una pausa antes de reiniciar el ataque.


 La estimulación erótica previa


En el caso de un compañero nuevo e inexperto, el maestro Tung Hsuan aconsejaba ternura, consideración y una exploración contenida acompañadas de suaves caricias, palabras tranquilizadoras y besos tiernos, de este modo el prometió que se desplegarían mil encantos y se olvidarían cientos de pesares.

Después de estos abrazos iniciales se llega a las caricias más intimas, la mujer acariciando el tronco de jade, y el haciendo que su propia esencia Yin fluyera en el proceso, el hombre debía permitir que su tronco jade rondase la puerta de cinabrio, mientras besaba a la mujer y miraba la hondonada dorada, debía acariciar sus pechos y estomago mientras permitía que su pico masculino revoloteara sobre los flancos del vestíbulo de examinación y acariciara la terraza preciosa y si fuese necesario, el debía besar y lamer la perla del escalón de jade para asegurarse de que las esencias Yin estaban claramente estimuladas antes de las nubes y la lluvia.

La estocada del tronco de jade


Entre los sistemas de acción posible que el hombre puede elegir al principio, se encuentran:

* Sumergirse en el pabellón de jade con un movimiento de sierra, como si abriese una ostra.

* Empujar hacia arriba contra el valle dorado, abriendo la roca para que esta revele su precioso contenido.

* Moler el tronco de jade contra la terraza preciosa como si se tratase de una mano de almirez moliendo dentro de un mortero.

* Mover lentamente el pico Yang al mismo ritmo de la brisa.

* Introducir la lanza viril a través del campo precioso y hacia el valle lejano que se extiende debajo.

* Cuando el Yin es fiero, golpear la grieta de cinabrio como dos grandes piedras que chocan entre si.


Cuando la penetración ha sido completada con éxito se aconsejaba:


* Girar la raíz penetrante de jade a derecha e izquierda como si fuera un guerrero que carga a través de las filas enemigas

* Permitir que el pico viril se comporte como un caballo que brinca en la corriente hacia arriba primero y hacia abajo después.

* Flotar y hundirse como un pato en el lago, picotear como un gorrión en la superficie y luego en las profundidades.

* Moverse lentamente como una serpiente que entra en su cueva.

* Moverse rápidamente como una rata cazada en su madriguera.

* Revolotear como un águila bajando en picado sobre su presa, moverse majestuosamente como una gran vela atrapada en el viento.

* Cuando el pabellón de jade se haya bien lubricado para que el hombre pueda penetrar aun mas, moverse a derecha e izquierda con movimientos circulares, alterando las profundas embestidas con las caricias superficiales.


Sexo Taoista Prolongar el placer


La creencia taoísta de que un hombre conserve su esencia Yang el mayor tiempo posible mientras provoca un estallido en las nubes en su compañera, suponía una pesada carga para la actuación sexual masculina, Tung Hsuan escribió que retirarse del campo de batalla en un estado de miserable tumescencia significaba que el espíritu Yin había derrotado al espíritu Yang.

Para disipar las 100 ansiedades del nervioso amante masculino, el aconsejaba una penetración rápida con muchos movimientos a derecha e izquierda para confundir al enemigo, luego cuando se acercaba el último momento recomendaba cerrar los ojos y concentrar sus pensamientos, presionar la lengua contra el paladar, doblar la espalda y estirar el cuello, a continuación debía abrir las ventanas de la nariz cuadrando la espalda y tomando aliento para impedir la eyaculación, de este modo hacer que la esencia Yang se dirigiera hacia adentro.

Una variación de este mismo tema, narrada en el libro de alcoba en cuestiones importantes de la alcoba del jade, consistía en apretarse con el dedo entre el escroto y el ano mientras se inhalaba profundamente y se rechinaban los dientes sin lanzar el aire, si esto se hacía en el preciso momento del orgasmo, se alcanzaría el clímax pero sin eyaculación.
 

El coito sin eyaculación


Besarse, acariciarse, masajearse sin ejercer ninguna presión para que él actúe, puede obrar milagros en el hombre impotente, así como existen hombres que no pueden llegar al orgasmo hay otros que simplemente eligen no hacerlo, la técnica de no eyacular ha sido practicada desde hace siglos en oriente donde un sólo hombre tenía que mantener satisfechas a varias esposas, esta técnica le permitía al hombre mantener varias relaciones sexuales, varias veces al día, talvez con todas sus mujeres, experimentando orgasmos y eyaculando solamente en el último coito del día.

Los hombres que emplean esta técnica afirman que favorecen su bienestar y vitalidad durante todo el día.  Esta técnica de control no es sencilla y exige mucho tiempo de entrenamiento para no entrar en una espiral de auto represión.

Para los antiguos chinos hacer el amor era arte, sus libros de alcoba son sexualmente explícitos, prácticos y poéticos.

Es bastante fácil pensar, aunque equivocadamente, que la trasparencia y la divulgación sexual ha sido una invención occidental, solamente es un fenómeno aparecido en el siglo XX, que súbitamente y de forma milagrosa a abierto los ojos del mundo civilizado.

Lo que a menudo se olvida es que 3500 años antes de la llamada revolución sexual, existió en China una civilización caracterizada entre otras cosas, por una actitud notable y sofisticada hacia el sexo.


La alegría del sexo


Estudiar la forma de amar de los chinos puede ser tan gratificante como reveladora, aunque la filosofía sobre la que está basada resulta bastante extraña para los oídos occidentales, subyacen en la mística y en el folclore, son los principios del sentido común que revelan una profunda y equilibrada comprensión de la naturaleza humana, pero además quizá lo más importante es que la forma china de amar subraya la alegría del sexo recalcando una y otra vez que se trata de un arte que debe ser dominado por ambas partes en beneficio de la satisfacción mutua.

En este sentido tiene al menos mucho que ofrecer a la pareja del mundo occidental, explore su propia sexualidad como lo hicieron las parejas orientales de los tiempos antiguos.


Colocar las cosas en perspectiva


Gran parte de la sabiduría acumulada por los taoístas fue recopilada en los libros de alcoba, estos libros eran tan ingenuos en sus ilustraciones como comprensivos en el tratamiento de los temas, a los ojos occidentales estos libros podrían pasar por pornográficos, para los chinos sin embargo se trataba simplemente de recetas para vivir y ser consultadas con la misma frecuencia, casi de la misma forma que se tratara de un libro de recetas de cocina.

El lenguaje de estos libros de alcoba es algo barroco y florido, lo cual no basta para que podamos aprender muchas cosas de las enseñanzas taoístas e incorporarlas a nuestra forma habitual de hacer el amor, no obstante no necesitamos tomar todas las enseñanzas literalmente, es evidente que no hay ninguna evidencia médica que sirva para apoyar la teoría taoísta de una trasferencia física de energía durante el coito, y tampoco que la eyaculación sea físicamente agotadora una vez que la fase de resolución ha pasado.

 Del mismo modo es igualmente erróneo pensar que el orgasmo es absolutamente esencial durante la relación del acto sexual, es perfectamente posible disfrutar de los cuerpos sin llegar al clímax, o ciertamente sin que exista la penetración, ambos son dimensiones importantes del acto sexual, pero de ninguna manera los fundamentales para los taoístas, el arte del amor posee una profunda significación que va mucho mas allá de la necesidad de producir hijos, en esta filosofía se haya implícita la concepción de una buena relación sexual que es esencial para ambos miembros de la pareja si desean vivir una vida larga y feliz.

El taoísta ha evolucionado desde la comprensión básica de que hacer el amor es agradable, hasta la concepción de placer como la esencia misma del sexo.


Una sociedad ilustrada

 

 sexo taoistaLos libros de alcoba taoístas exhibían una actitud notablemente liberada hacia la mayoría de las formas de actividad sexual, aunque las desviaciones del coito convencional entre hombre y mujer eran desalentadas invariablemente por razones filosóficas.


El sadomasoquismo brillaba por su ausencia en estos libros, ya que los chinos creían que rodeados casi por completo por el salvajismo de la vida cotidiana, la violencia no tenía cabida en el dormitorio.

El cunnilingus y la felación eran activamente alentados como medios de elevar el espíritu Yin-Yang a su máxima potencia.

La masturbación era desaprobada, considerada absurda sobre la base de que se desperdiciaba la preciosa energía Yin-Yang, las poluciones nocturnas también preocupaban a los maestros taoístas, pues temían que estuviesen provocadas por espíritus femeninos dedicados a agotar la energía Yang del hombre.

El coito anal Estaba permitido en la medida en que no se perdiera del todo la esencia Yang, se le consideraba una fuente inferior de energía Yin.



Relaciones sexuales más felices y saludables

Si bien a un nivel filosófico hacer el amor era un acto sagrado, en términos más realistas era una lucha entre los dos sexos, era también una especie de batalla de alcoba en la que agresiva fuerza del hombre buscaba someter a la fuerza pasiva pero igualmente poderosa de la mujer, pero así a pesar del sexismo implícito en algunas de sus enseñanzas el taoísmo es "satisfacción".

Sin llegar a comprender realmente porque los filósofos taoístas sabían instintivamente que las relaciones sexuales felices y saludables entre hombre y mujer estaban destinadas a beneficiar a ambos, en sus libros de alcoba buscaron establecer este principio de forma más clara y concisa posible, a la vez que suministraron claras instrucciones sobre como podía llevarse esta teoría a la práctica.


Posiciones de los libros de alcoba


En su adaptación al siglo XX de los antiguos libros de alcoba, el erudito chino Yeh Te Hui dice: Las variaciones existentes durante el acto amoroso distingue al hombre de los animales, al hombre instruido del ignorante, librar las batallas sexuales con la misma escasa sofisticación que dos jinetes que cargan mutuamente es tan insípido como el sabor de la cera, tan aburrido como el sabor del arroz seco.

Aunque las teorías fundamentales del taoísmo sugerían que era preferible que lord Yang montase siempre a Ladi Yin desde arriba y a pesar del hecho de que las variaciones de la posición del misionero siguen siendo todavía las más populares, los maestros taoísta nunca dudaron en exaltar las virtudes de adoptar poses más audaces para la realización del acto amoroso.



Cuatro posiciones básicas

 


El maestro Tung Hsuan comenzaba por citar 4 posiciones básicas:

1ª.- El abrazo profundo.
2ª.- Las agallas abiertas del pez.
3ª.- El cuerno del unicornio.
4ª.- Las ropas de cama revueltas.

Tung Hsuan supuso que eran tan bien conocidas, que no se molestó en elaborar ninguna otra.

Sus equivalentes occidentales son respectivamente:

1ª.- El misionero.
2ª.- La mujer arriba.
3ª.- La penetración posterior
4ª.- Codo a codo.


Continua describiendo 30 posiciones mucho más avanzadas, cada una de las cuales lleva un nombre exótico, tal como las de: la gaviota en el borde el risco y también el mono balanceándose en una rama, a diferencia de sus homólogos hindúes del kamasutra, la inmensa mayoría de estas posiciones estaban al alcance de cualquier mortal, sin embargo fueron las posturas originales del emperador amarillo extraídas de sus conversaciones con la dama sabia, las que realmente establecieron el modelo sobre el que se basaron todas las enseñanzas posteriores.

Estas posiciones son fascinantes, no sólo por la forma en las que están descritas sino también porque ofrecen una excelente guía práctica para la pareja occidental que busca algo diferente.


Ayudas sexuales


En los libros de alcoba taoístas aparecen numerosas recetas destinadas a mejorar el rendimiento sexual, una de las más famosas es la droga de la gallina calva, llamada así porque un personaje de la época alimento accidentalmente con ella a su gallo joven, el apetito sexual del gallo se volvió tan voraz que picoteaba la cabeza de las infortunadas gallinas mientras las montaba.

Entre las ayudas mecánicas de uso común se encontraba una variante de anillo del pene, un círculo de jade o de marfil que se colocaba alrededor del miembro masculino y que se mantenía con una banda de seda al igual que su equivalente occidental.

El pelo de cabra se creía que ayudaba a mantener la erección y actuaba como estimulante del clítoris, otras ayudas sexuales citadas eran: las campanas tintineantes, que eran pequeñas bolas de metal insertadas debajo del prepucio para aumentar las dimensiones del pene, y la campana birmana, un par de bolas huecas colocadas en la vagina y destinadas a provocar sensaciones erótica cuando eran acompañadas por los movimientos de las caderas.

 

Aparatos eróticos

Los complementos sexuales eran considerados como muy beneficiosos en la medida en que no causaran daño físico a ninguno de los miembros integrantes de la pareja.


El beso
Era apreciado como una arte muy importante del acto amoroso, pero era desaprobado en público.


La pornografía
Simplemente no se reconocía, los maestros taoístas no consideraban en absoluto que las ilustraciones de sus libros fuesen imágenes pornográficas, su propósito fundamental era excitar a los lectores para que participaran de los placeres del lecho.


La homosexualidad
Estaba permitida en ambos sexos, aunque era considerada de una manera improductiva ya que daba como resultado la integración de dos fuerzas iguales y no opuestas.


La bisexualidad
También estaba aceptada aunque se creía que los bisexuales que tenían hijos, tenían una gran posibilidad de que estos se convirtieran en hermafroditas.